Trump, a buscar abogados para defenderse del Impeachment

Trump deja a su equipo en confusión en medio de un desacuerdo sobre su estrategia legal frente al cargo de “incitación a la insurrección”, aprobado en la Cámara de Representantes, acusado de incitar a sus seguidores al insólito ataque contra el Legislativo, corazón de la democracia estadounidense, el pasado 6 de enero.

Según fuentes familiarizadas con el caso, citadas por AP, este fin de semana se apartaron los dos abogados que encabezaban el grupo, Butch Bowers y Deborah Barbier, debido a que Trump se aferra a una defensa basada en las acusaciones de supuesto fraude electoral en los comicios presidenciales de noviembre, y los juristas no estuvieron dispuestos a respaldarlo. Los abogados preferían enfocar su estrategia en la legalidad de condenar a un presidente después de dejar el cargo, pero el exjefe de Estado no fue receptivo sobre cómo deberían proceder en ese sentido.PUBLICIDAD

De igual manera, otros tres abogados se apartaron de la defensa: Johnny Gasser y Greg Harris, de Carolina del Sur; y Josh Howard, de Carolina del Norte; que se había sumado recientemente al grupo legal, de acuerdo con las mismas fuentes.

La prensa estadounidense destaca que, por ahora, ningún otro abogado ha anunciado que esté trabajando en la defensa de Trump. Tampoco está previsto que los juristas de la Casa Blanca que lo defendieron en su anterior juicio político, entre finales de 2019 y principios de 2020, formen parte del proceso: Jay Sekulow, Pat Cipollone, Patrick Philbin y Eric Herschmann.

Jason Miller, asesor de Trump, dijo que el expresidente y sus asistentes «no habían tomado una decisión final sobre el equipo legal». Y una de las fuentes que habló en condición de anonimato aseguró que las nuevas incorporaciones al equipo se anunciarán esta semana.

El exmandatario ha luchado por encontrar abogados dispuestos a defenderlo después de convertirse en el primer presidente de la historia del país en ser juzgado dos veces.

La agitación en el equipo de abogados inyecta más incertidumbre en la estructura y estrategia de la defensa. Sin embargo, todos los republicanos del Senado, excepto cinco, votaron esta semana a favor de detener el juicio incluso antes de que comience.

Aunque ese intento fue fallido, dado que el proceso avanzará desde el 9 de febrero, dejaron claro que es poco probable que se condene al expresidente, independientemente de los abogados que lo representen.

«Los esfuerzos de los demócratas por acusar a un presidente que ya dejó el cargo son totalmente inconstitucionales y muy malos para nuestro país (…) De hecho, 45 senadores ya votaron que es inconstitucional”, enfatizó Miller.

Actualmente, en el Senado estadounidense hay un empate en el número de legisladores que lo conforman. Allí se necesita una mayoría de dos tercios entre los 100 senadores, es decir que al menos 17 republicanos tendrían que unirse a las acusaciones para que haya un veredicto final en su contra.

Pese a que Trump ya abandonó la Presidencia, la motivación de este nuevo juicio político es impedir que el mandatario sea elegible para nuevos cargos públicos. El exgobernante ya ha manifestado su intención de volver a la carrera por la Casa Blanca, en las elecciones de 2024.