Siete familias se pelean el negocio de la venta de carros en Colombia

La familia Vegalara dueña de Casa Toro, los Ardila de Los Coches y los Montoya de Continautos controlan las marcas más populares de los 250 mil carros que se venden al año

A pesar del impacto de la pandemia, Colombia ha vendido más de 20.000 carros al mes. Las ventas en estos mercados están concentradas en pocas marcas como Renault, Chevrolet, Nissan, Kia y Mazda. El negocio de los concesionarios ha dejado la representación exclusiva, formando gigantes grupos comerciales con muchas opciones y con una inversión monumental.

Aunque la importación de vehículos es un negocio que muchas veces han tomado las casas matrices directamente, la distribución en el país es controlada por unos pocos concesionarios que hacen parte de algunas de las familias más poderosas del país.

El caso más conocido es el de Los Coches, el grupo de venta de vehículos propiedad de la Organización Ardila Lülle. Los concesionarios fueron la inspiración y el sitio de grabación de la novela de RCN Hasta que la Plata nos Separe, como distribuidores exclusivos de Chevrolet. En 2013, una disputa con Colmotores ante la posibilidad de vender vehículos de otras marcas los separó. Actualmente importan la marca china MG y vehículos todoterreno, y distribuyen Ford, Volvo, Audi, Volkswagen y Hyundai.

No son los más grandes en ventas: esta posición corresponde al grupo Casa Toro, propiedad de la familia Vegalara, que a su vez es dueña del periódico El Nuevo Siglo y el Banco Finandina.  El grupo fundado por Pedro Jaramillo y Enrique Toro nació en los años 1930 vendiendo e importando vehículos Ford, y aunque sigue vendiendo 80 años después autos de la marca del óvalo, tiene muchas más bajo su techo. Volkswagen, Renault, Mazda y la maquinaria agrícola de John Deere están en sus marcas clave.

La familia Vegalara también es propietaria de Motorysa, ampliamente reconocido como importador de los camperos y automóviles Mitsubishi. Además de la marca japonesa, recientemente la compañía se convirtió en concesionario de Mercedes-Benz y asumió la importación de los vehículos eléctricos particulares de BYD. A través de su banco, los Vegalara son grandes jugadores en el mercado de financiación de vehículos.

Francisco Montoya (QEPD), quien como fundador de Prodiscos fue uno de los socios más importantes de la industria musical de Colombia, ingresó al mercado automotor de la mano de Chevrolet. Su concesionario Continautos es manejado por su hijo Carlos Alberto, y es en la actualidad uno de los mayores socios comerciales de la marca del corbatín, con fuerte poder en Bogotá y el tercer mayor grupo en ventas. Además, sus sucesores han empezado a expandirse con otras marcas, montando el concesionario Kyoto Motors de Mazda cerca de su gran centro de operaciones en la antigua sede de El Espectador de la Avenida 68.

La disputa comercial de Chevrolet es concentrada entre Continautos, de los Montoya, y Autoniza, de la familia Lince. El clásico concesionario de la avenida Suba ha sido la palanca para extenderse a varias salas de venta en Bogotá y sus alrededores, llegando incluso al mercado peruano con salas en Lima, Ica y Trujillo. Aunque siempre ha trabajado con los productos de Colmotores, también tiene distribución de Mercedes-Benz en el norte de Bogotá, y fue recientemente reconocida por la casa matriz alemana.

Una familia muy poderosa en el sector automotor y poco conocida es la familia Pfell-Schneider. Desde la década de 1960 venden a través de Distoyota los camperos y camionetas de la marca Toyota. Luego de una extensa discusión, en 2014 entraron a una sociedad con la casa matriz japonesa para la importación de sus vehículos, manteniendo los concesionarios. Además, los Pfell-Schneider son socios mayoritarios en Autoelite, importador de los exclusivos deportivos y camionetas de Porsche.

Otro grupo de gran importancia es Vardi, controlado por los herederos de Martín Vargas Cualla. La punta de lanza del grupo es la Distribuidora Nissan, que importa los vehículos de la marca japonesa fabricados en México y Brasil, pero además ha incursionado en otros sectores con las marcas chinas ZNA y Changan, y la maquinaria New Holland. Además, ha instalado concesionarios en la Costa Atlántica que representan a Mazda, Peugeot, Fiat Chrysler y Volvo.

Finalmente cabe destacar a uno de los grupos regionales más poderosos, Sanautos. Concentrados en la venta de Renault, empezaron en Santander de la mano de Francisco Serrano, poderoso empresario bumangués. El grupo se expandió rápidamente y en la actualidad vende vehículos en Bogotá, Cundinamarca y Boyacá, además de sus nativas Bucaramanga y Barrancabermeja.

En un momento de consolidación en el sector automotor, hasta las ventas de vehículos han sido afectadas. Grandes grupos automotores locales como las familias Pradilla, de Praco-Didacol, y los Combariza de Mercedes-Benz Colombia, han sido desplazados: ambas empresas son ahora propiedad del grupo británico Inchcape. El duelo de Carlos Mattos para evitar perder ante el grupo ecuatoriano Eljuri la representación de Hyundai lo llevó a una condena por manipulación de reparto judicial.