Quindío prehispánico: un breve panorama sobre el territorio antes de la conquista

El Parque Museo del Oro Quimbaya se transforma para traerte servicios y  colecciones renovadas | La Red Cultural del Banco de la República

El pueblo Quimbaya fue parte de los territorios que hoy se conocen como Quindío, Caldas y Risaralda. 

Esta nueva sección del diario titulada Quindianidad surge por la necesidad de resaltar y revisar las dudas que asaltan cuando se habla de la identidad regional. Es ante todo un espacio que posibilita la reflexión y una tentativa por poner en diálogo diversas y posibles respuestas a la pregunta ¿qué es ser quindiano? 

Esta inquietud se abordará desde diversos planos: histórico, económico, social y cultural, aspectos que darán luces sobre los orígenes y muy seguramente organizarán hechos del pasado que revelan el presente. Durante todos los miércoles de febrero —primer mes de entregas— se esbozarán breves paisajes sobre el territorio antes, durante y después de la conquista lo que dará paso a la construcción política y administrativa del departamento. En adelante, vendrán otros temas que comprenden este álbum de historias, situaciones, objetos, personas, que son el paisaje del Quindío.

Notas sobre la época precolombina o aborigen

Se ha conocido que en los tiempos cercanos a la conquista —1492— el territorio se componía por alrededor de 80.000 aborígenes que vestían con hilos de algodón, narigueras, brazaletes y máscaras, cuyas piezas de orfebrería eran de oro y bronce. El paisaje estaba lleno de arbustos, pequeños árboles, selvas, guaduales en abundancia y cultivos de tabaco, fríjol, plátano, maíz, guayaba y aguacate. En el año 1536, impulsados por la leyenda de El dorado, europeos se dirigieron hacia esta zona y fue solo 93 años más tarde que, en 1629, los mismos invasores contaron menos de 300 indígenas en la región. Fueron los asesinatos a manos de capitanes y encargados, la viruela, el sarampión y otros virus que llegaron, los causantes del exterminio a los aborígenes. En contraste, quedó una tierra saqueada y llena de muertos que la selva amarró como si quisiera borrarla para evitar el tránsito de cualquier ser humano.

En aquella época el pueblo Quimbaya —que es como se designa al territorio— se extendía por Risaralda, Quindío y Caldas. Algunos historiadores también añaden el norte del Valle del Cauca y el sur de Antioquia. Investigaciones arqueológicas como las de Luis Arango C., han señalado que en el Quindío precolombino habitaron principalmente 2 razas. Una se caracterizaba por una altura de casi 2 metros, cuerpo robusto y piel clara, canela. Se habla de ellos como los indígenas nativos o como los antecesores de los quimbayas, pero no se conoce sobre ellos nada más. La segunda raza eran los quimbayas.

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Diversas fuentes y estudiosos de la historia como Alberto Bermúdez en su ensayo Pijaos y Quimbayas: contacto y extinción, han señalado que la zona era poblada por varias comunidades indígenas: En el sur de la Hoya del Quindío estaban los Quindos; en Cali los Bugas; cerca de los quimbayas, por la zona del Río Cauca, los Gorrones; en el Río Risaralda, los Ansermas, Quinchías y Carrapas, seguidos hacia el norte por los Picarras, los Pozos y los Armas. Ya hacia la zona norte de la Cordillera Central, en lo que hoy conocemos como Bolívar, se ubicaron los Pijaos, los Panches y Putimanes. Estas 3 últimas comunidades fueron reconocidas por sus inclinaciones a la guerra. 

Los Quimbayas son descritos por Pedro Cieza de León como “hombres bien dispuestos, de buenos rostros; las mujeres, lo mismo, muy amorosas”. Son reconocidos por su maestría y la belleza de su orfebrería, también se destaca su trabajo en alfarería, cerámica y fundición. Su técnica para trabajar oro y tumbaga —oro y cobre— es relievada porque en otros territorios americanos las comunidades originarias trabajaron solo el cobre. El arqueólogo Gerardo Reichel-Dolmatoff y otros, han señalado que en el siglo X d.C., hubo un periodo de extensión y brillo para esta cultura que en la época cercana a la llegada de los conquistadores estaba en declive. 

Por los cambios en su orfebrería, se identifica el periodo temprano y tardío en la cultura quimbaya. La página Banrepcultural dice sobre el primer periodo que “muestra figuras icónicas de líderes, hombres y mujeres, como símbolos de identidad. Los colores, brillos y las formas de calabazas, ahuyamas, totumas y mujeres aludían a la fertilidad. Se destaca un poporo o recipiente para cal con forma de una mujer de alto rango en actitud ritual [y en el periodo tardío], se pintaban el cuerpo, usaban ligaduras de cuentas en las extremidades y se insertaban adornos en la nariz y bajo la boca. La orfebrería, que usó mucho el cobre, y la cerámica se tornaron geométricas y esquemáticas. Con sus adornos y pinturas, los caciques parecían hombres-jaguar, hombres-rana y hombres-lagartija”.

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Tras el saqueo por los colonizadores, fue durante 300 años este territorio un zarzal: una selva indomable y espesa que quienes la atravesaron en lo que se llamó Camino del Quindío, designaban como “zona de epopeya”. Luego, llegó la colonización antioqueña, pero ahí ya empieza otra historia.