Palma de cera del Quindío, amenazada en Cocora

Palma de cera del Quindío, amenazada en Cocora

Pobladores de Cocora advierten sobre el poco respaldo de la CRQ para intervenir palmas muertas o enfermas.

Ceroxylon quindiuense es el nombre científico de este árbol que puede alcanzar una altura de 70 metros, vivir hasta 100 años, y es el hábitat del loro orejiamarillo.

La Palma de Cera del Quindío, adoptada como árbol nacional de Colombia según la ley 61 del 16 de septiembre de 1985, es uno de los principales atractivos turísticos del Quindío y el que hace destacar a Salento como primer municipio receptor de turistas del departamento. Su presencia es masiva en el Valle de Cocora, pero diferentes conceptos de expertos e investigadores coinciden en que sobre este símbolo se ciernen varias amenazas.

Alberto Gómez Mejía, director del Jardín Botánico del Quindío, explicó por qué esta especie está amenazada en el área de Cocora y cómo le afecta su ubicación y el entorno donde está expuesta. “La situación de la palma de cera es bastante delicada, las poblaciones adultas de la palma de cera en Cocora están en un estado lamentable porque esto se ha convertido en pastizales para ganado y la palma normalmente crece en bosque nativo, esto nos indica que las condiciones ecológicas para la reproducción de la palma son alteradas y eso hace que la población cada vez más vaya disminuyendo”, dijo el experto.

En el contexto de la emergencia presentada en el Valle del Cocora por la caída de una palma de cera sobre un vehículo, se alertó a la comunidad sobre estos accidentes que pueden suceder sin previo aviso, ya que identificar si una palma está a punto de caer es muy difícil.

“En la región de Cocora puede haber unos 2.500 ejemplares de la especie Ceroxylon andinus que es muy parecida a la Ceroxylon quindiuense y crece más rápido que la palma de cera del Quindío, pero es la palma más presente en el Quindío. Lo cual hace que la palma de cera se caiga por la intensidad del sol, ya que esto la maltrata y la malogra y, cuando no, es el ganado al que apetece mucho comerse las plantas”, dijo Gómez Mejía.

Sobre la novedad en Salento, con una palma, el administrador del Parque Natural Bosque de Palmas en el Valle del Cocora, manifestó: “Por parte de la CRQ, el respaldo es muy poco porque han habido palmas que ya están muertas en el área y le hemos exigido a la alcaldía y CRQ tumbar estas palmas porque ya son palmas que no tienen copo, entonces esas palmas generan peligro dentro del parque y no solo en el parque sino en la carretera y generan peligro. Son palmas a las que les empieza a entrar el agua por encima y les baja agua hasta la raíz hasta que se pudren y cuando ventea muy fuerte esas palmas se caen, entonces ni con la CRQ ni con la alcaldía hemos tenido un apoyo que digan que vamos a revisar las palmas del Valle del Cocora que estén en peligro ni nada de eso”.

El director del Jardín Botánico del Quindío hizo un llamado a la conservación de esta especie en el territorio: “Por esta razón nosotros debemos hacer un manejo integral de la repoblación masiva de la palma de cera en ese espacio, es muy difícil en predios privados decirle al ganadero que encierra el ganado y que el ganado no puede volver a pasar porque eso sería una decisión que puede controvertir. La sugerencia es que se haga una protección a las plantas juveniles de tal manera que no sean atacadas por el ganado y se haga una resiembra intensiva de la palma para prevenir estos incidentes y aportar a su conservación”. 

LA CRONICA DEL QUINDIO