Nueva carta de los Rodríguez atiza debate por dineros calientes en campañas

Respuesta a señalamientos del expresidente Pastrana hizo que volviera la controversia al país.

Más de 27 años después del llamado proceso 8.000, el expresidente Andrés Pastrana abrió la caja de Pandora y puso al país a hablar nuevamente del supuesto ingreso de dineros calientes a las campañas presidenciales, un tema del que la política colombiana parece no haberse librado completamente.Esta vez, la polémica se dio por la entrega que Pastrana hizo en la Comisión de la Verdad de una carta de los exjefes del cartel de Cali Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, en la que admiten haber dado dinero a la campaña del expresidente Ernesto Samper, en 1994.(En otras noticias: ¿Petro y Hollman Morris ‘partieron cobijas’ para el 2022?)

Una semana después, los hermanos Rodríguez Orejuela respondieron con una nueva carta, lanzaron varios señalamientos contra otros miembros de la clase política colombiana y agitaron nuevamente un debate que ya se creía cerrado.El proceso 8.000 fue un episodio que involucró no solamente a Pastrana y Samper, enemigos políticos a raíz de estas acusaciones, sino también a otros políticos nacionales, y que desnudó los alcances de la penetración de dineros ilícitos en las campañas electorales, un ‘fantasma’ que hoy en día, al parecer, sigue existiendo.

En este sentido cabe advertir que gran parte del debate sobre estas irregularidades proviene de los Rodríguez Orejuela, unos narcotraficantes que están pagando sus culpas en cárceles de Estados Unidos.Más allá de este hecho, lo cierto es que los supuestos lazos entre la política y los dineros del narcotráfico en las campañas volvieron al debate nacional y, al parecer, prometen seguir siendo protagonistas por un buen tiempo.(Le sugerimos: Nueva regulación para el porte de armas llega al Congreso)El regreso de esta controversia política es una muestra de que el riesgo de que recursos económicos ilícitos ingresen a las campañas electorales parece seguir latente. Y más cuando el país se prepara para una campaña en la que serán elegidos nuevos congresistas y próximo presidente de la República, en marzo y mayo del próximo año, respectivamente.

Narcotráfico, presente

Este peligro sigue vivo debido a que fenómenos como el narcotráfico siguen siendo una de las mayores problemáticas que enfrenta el país y es uno de los negocios ilícitos de los que se nutren las diferentes organizaciones criminales que siempre están tratando de influir en el poder político en diferentes regiones del país.Estas acusaciones llevan tras de sí un riesgo mayor para la democracia colombiana y es que la gran sacrificada en estos casos es la verdad, ya que es muy difícil llegar a la comprobación judicial de estos hechos, los cuales usualmente quedan en el terreno de la especulación.

Para que las autoridades logren probar que una campaña fue permeada por dineros ilícitos es necesario el recaudo de pruebas contundentes que no dejen lugar a dudas de la financiación por parte de estas economías irregulares, algo muy complicado de conseguir.Al final de las investigaciones es difícil saber si las acusaciones sobre ciertas campañas y sus nexos con carteles de la mafia eran ciertas o no y si los candidatos sabían o no del presunto ingreso de estos dineros calientes a sus empresas electorales, en caso de que haya ocurrido.

Señor expresidente, se le olvidó contarle a la Comisión de la Verdad suparticipación criminal en los tan sonados contratos de Dragacol y Chambacú donde usted fue el jefe de esa conspiración.

En algunos casos el debate político y los intereses de los protagonistas hacen que el tema se vaya volviendo una especie de bola de nieve al final de la cual no es fácil que las autoridades lleguen a consideraciones concluyentes sobre estos hechos.A esto se suman los señalamientos en las redes sociales que, en muchos casos, no ayudan a aclarar el panorama, sino a ensombrecerlo más.Y, adicionalmente, construir la verdad sobre el posible ingreso de dineros ilícitos a las campañas a punta de cartas y comunicados también representa un escollo difícil de superar.Lo cierto del caso es que el país está a tiempo de que en la campaña electoral que está comenzando haya total claridad sobre la financiación de los candidatos y que la lucha contra los dineros calientes en la política sea un propósito nacional.