Las luchas internas amenazan el futuro del Centro Democrático

El partido pasó de celebrar unido el triunfo en las presidenciales a protagonizar disputas. Análisis

Con destino a las elecciones de 2022, el buque del Centro Democrático (CD) muestra fisuras que amenazan la tranquilidad de su militancia. ¿Quién pronosticaría que al conquistar la Presidencia, en 2018, iba a ser protagonistas de tan agrias peleas en tan corto lapso?

En el escenario son varios los agarrones. Hace unos días, el partido fijó las reglas para escoger su candidato. Una encuesta en la cual podrán participar “los simpatizantes y militantes del partido” y “segmentos de la opinión que comparten nuestra ideología”. La fecha del anuncio de candidato único será el 22 de noviembre.

La noticia aún estaba en primera plana pero la opacó, casi al instante, el anuncio de 33 congresistas del uribismo, que en cifras representan más de la mitad de la bancada parlamentaria, en la que anunciaron su apoyo al exministro Óscar Iván Zuluaga. ¿Por qué? “Es él quien encarna las tesis del uribismo, reúne la confianza de la base militante en las distintas regiones del país y posee la experiencia para guiar a la nación en la azarosa crisis”, argumentaron en su comunicado.

Esto disgustó a los otros aspirantes. “Si las banderas las lleva Óscar Iván Zuluaga, estamos sobrando y lo que deben hacer es expulsarnos”, indicó Paloma Valencia. “Tengo enorme respeto por Óscar Iván Zuluaga, pero el anuncio es desafortunado”, dijo, por su parte, Rafael Nieto. “Son las bases las que elegirán el candidato”, añadió María Fernanda Cabal. La discusión estaba abierta cuando los focos apuntaron a otro escenario. La exclusión del representante Edward David Rodríguez de entre los aspirantes a la candidatura. “Es una persecución política”, dice él y señala de responsable a Nieto.

El expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez pronunció un discurso de más de una hora en la sede del Centro Democrático, después de la indagatoria en la Corte AFP

El expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez pronunció un discurso de más de una hora en la sede del Centro Democrático, después de la indagatoria en la Corte AFP

“Quien ha tomado la decisión de decir quiénes son los que reúnen las condiciones para ser precandidatos del partido no soy yo, es el Consejo de Ética del partido y quien le pidió a esa instancia que se pronuncie no soy yo, sino el presidente Uribe”, le respondió Nieto.

Estos hechos gravitaban inquietantemente en el CD y se añadían a otro más: la pelea entre Jennifer Arias, presidenta de la Cámara, y el representante Gabriel Santos, quien en varias ocasiones ha mostrado una defensa de políticas públicas distintas a la línea que dicta su partido. “En este caso, estoy de acuerdo con su postura, pero no comparto las formas”, dice Nieto. Santos le reclamaba a ella por no firmar el proyecto de ley presentado sobre la reducción de las vacaciones de los congresistas de 4 a 2 meses. “Lo está engavetando”, “es una sepulturera”, dijo en medio de un ruido mediático enorme. Además de los calificativos, Santos llenó la sede del Parlamento con carteles de ‘Se busca’ con el rostro de Arias.

El partido emitió un comunicado oficial: “No aceptamos el matoneo de algunos representantes a la Cámara, equipos de UTL, medios de comunicación y ciudadanos en redes sociales quienes han acudido a los más bajos calificativos para atacar a una mujer de región quien hoy ostenta la mayor dignidad de la Cámara de Representantes”.

 Mientras los opositores veían estás confrontaciones inéditas para un partido que hasta ahora se había caracterizado por su formación monolítica, varias voces desde adentro le echaban más gasolina al fuego. ¿Por qué? Dicen que todo esto está pasando porque hay una línea que se la juega en defensa del presidente Iván Duque mientras otra considera que el jefe único y natural es Uribe. “A mí me están cobrando que yo sí defiendo al presidente Duque”, asegura el representante Rodríguez.Él, por eso, dice que apelará e insistirá en su candidatura. Pero ¿quién tiene el poder para revisar una decisión del Comité de Ética? “Uribe”, dicen en el partido. “Él es quien tiene la última palabra”, insisten.