La sostenibilidad empieza a ser un factor esencial en el cultivo del café

La producción sostenible de este grano empieza a ser determinante para su precio y su consumo.

El cambio climático afectará al café. Una reciente investigación publicada en la revista Nature Communications muestra que la soya, el cacao y el café son tres de los cultivos más vulnerables a las sequías que podrían existir en los próximos años en distintos países del mundo, entre ellos algunos de los mayores productores del grano. Brasil y Vietnam, que dominan el mercado mundial, estarían entre los más afectados.(Le puede interesar: Cambio climático y sobrepoblación causarían olas de calor en las ciudades).

En Colombia, donde el estudio califica de bajas las posibilidades de que las sequías afecten en un futuro los cultivos, las lluvias atípicas han llevado a que baje la segunda cosecha cafetera de este año, que va entre septiembre y enero, según el Comité de Cafeteros de Antioquia. En ese departamento, donde tradicionalmente se producen 2,2 millones de sacos por cosecha, un 15,8 por ciento de la producción nacional, se espera que esta vez solo se logren 1,5 millones.(Además: UE dará 20 millones de euros a Colombia por cumplir en sostenibilidad rural).La producción de café requiere climas y condiciones de altura muy específicas, además de un alto consumo de agua y grandes extensiones de terrenos fértiles, por lo que una de las grandes conclusiones que salió del último encuentro La hora del café, realizado por Yara Latinoamérica en Colombia, para hablar del futuro y los desafíos del cultivo del grano en el país, es que ser más sostenible es un valor agregado que hoy en día están pidiendo los consumidores y que ayudaría a los agricultores no solo a obtener más ganancias, sino también a mantener en el tiempo la producción de este producto, que es insignia del país.

Rentabilidad

Sebastián Pinzón, gerente general de la Compañía Comercializadora de Café (Carcafé), destacó que cada vez más el precio del grano estará dictado por la sostenibilidad que se pueda lograr en la producción, y que eso es algo que ya se ve hoy, por lo que no ser sostenibles además podría afectar a los productores del país.

Van a empezar a castigar esos cafés que no responden a las necesidades del mundo, desde el punto de vista de sostenibilidad”.

“El precio del café colombiano tiene dos partes. Una es el contrato sede de la bolsa de Nueva York, donde confluyen una cantidad de fuerzas de oferta y demanda; Colombia está muy lejos de poder influir en eso. Y hay una prima para aquellos cafés diferenciados en taza o por su trabajo en sostenibilidad. Nosotros sí tenemos una oportunidad de influir en esa prima que recibimos por nuestro trabajo en sostenibilidad”, destacó el directivo.Según Pinzón, permanentemente los compradores están pidiendo cafés que vengan de cadenas más responsables, más sostenibles, y que tengan en cuenta no solo los aspectos ambientales, sino también sociales dentro de todo el proceso. En ese sentido, añadió, el no hacer parte de esas iniciativas va a empezar a ser contraproducente, pues “van a empezar a castigar esos cafés que no responden a las necesidades del mundo desde el punto de vista de sostenibilidad”, enfatizó.

Superar a Brasil

Mauricio Sánchez, empresario cafetero del departamento del Huila, con más de 20 años de experiencia en la producción de café, destacó que en la cadena tiene que haber una corresponsabilidad y tiene que generarse desde el productor hasta el consumidor.(También: Inauguran la planta de reciclaje plástico posconsumo más grande del país). Para él, el país tiene la oportunidad de ganarle a Brasil con la producción más sostenible; a pesar de que ellos pueden generar mayores cantidades del grano, Colombia podría enfocarse en producirlo de forma más responsable con el medioambiente, lo que podría entregar más ganancias a los cafeteros.Por su topografía, Colombia no puede recoger café de forma industrial, explica Raúl Jaime Hernández, director de gestión ambiental de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Es por eso que tradicionalmente los caficultores del país han recogido el grano de forma manual, una práctica con menor huella de carbono que la que utiliza Brasil, que al sembrar en terrenos planos puede utilizar máquinas industriales para la recolección.

Hernández, quien no estuvo en la charla, pero concuerda con la visión de Sánchez, señala que más de la mitad del café que se comercializa en el país cuenta con al menos una certificación de prácticas sostenibles, y lo que busca actualmente la FNC es que para 2027 esa cifra se incremente aún más.“Hoy día, Colombia es, si no el más, uno de los países con más sostenibilidad. Y no quiere decir que estemos bien, seguimos trabajando en mejorar esa sostenibilidad, pero estamos de lejos mucho mejor que países más industrializados”, dijo. El directivo enfatizó en que la industrialización no es mala, pero que en Colombia, al ser “más manuales las prácticas”, se tiene una ventaja competitiva que también impacta en la calidad; por eso, desde la FNC buscan que el grano colombiano empiece a ser reconocido a nivel mundial no solo por su calidad, sino también por su capacidad de ser sostenible, y que de esa forma pueda resaltar frente a otros granos producidos en el mundo.(Continúe leyendo: Así es la hoja de ruta del hidrógeno como energético sostenible en Colombia).La FNC, según asegura Hernández, ha empezado a ayudar a los caficultores para que estos puedan ser más sostenibles, con acciones como proteger bosques, sembrar árboles, reducir el consumo del agua y cuidar el suelo y la biodiversidad.“Lo que sí nos interesa es que todo el café de Colombia cumpla unos estándares de calidad y de sostenibilidad. Para poder empezar a diferenciarnos del mundo no solo como un café de muy alta calidad como nos han reconocido siempre, sino que además ese café es también sostenible”, asegura.