El tranquilo retiro de Galy Galiano en Chía

Hubo una época en la que no había nada más importante que la música de Galy Galiano. Las giras por Estados Unidos eran casi que interminables y sus presentaciones en Sábado Sensacional, el programa de Venevisión que era considerado uno de los más importantes de la música Latinoamérica, se repetían casi que anualmente. Sólo Fausto y Claudia de Colombia podían estar a su nivel. Ahora, a los 62 años, Galy está tranquilo, con la vida asegurada. Su último disco De Gala, del 2016, fue el final de una carrera que pareciera no ser compatible con los tiempos actuales regidos por Spotify.

Galy nació en Chiriguaná Cesar el 10 de febrero de 1958. Su vida cambió después de que el productor cubano Ricardo Acosta lo viera tocar en Los diamantes del Cesar. En ese grupo tocaba el bajo y componía desde los 13 años. A esa edad debutó en la tarima de su pueblo, Chiriguaná, al lado de ese monstruo de la música popular llamado Calixto Ochoa. Quiso estudiar arquitectura en Barranquilla pero le pudo más el poder de la música. Su primer éxito fue un Guatemala. Allí se fue en tren para recibir un disco de oro, pero, según él mismo, era tan «corroncho como Pedro el escamoso»

Y lo logró, la rompió. Hoy tiene 15 discos de oro, 5 de platino y 3 discos de diamante (disco de oro equivalía a un millón de copias y platino, a dos millones). Galy es una leyenda absoluta y sus canciones siguen estando en el corazón del pueblo. En su retiro en Chía contempla el mundo como un rey, sin la extravagancia de Elvis Presley en Graceland pero con la grandeza de los ídolos de todos los tiempos.