El regalo petrolero del príncipe saudí que le ayudará a Colombia

Sorprendió con la reducción de un millón de barriles la producción en febrero y marzo, que aumentará el precio con lo que las finanzas del país tendrán respiro

Mientras el 6 de enero el mundo presenciaba estupefacto el asalto al Capitolio de Estados Unidos y cómo una horda con disfraz asestaba un golpe a la democracia, la reunión virtual de los países exportadores de petróleo y sus aliados de Opep+ pasaba inadvertida, aunque pudiera estar asestando un golpe a los bolsillos de unos, y llenando los de otros. El colofón fue sorprendente. El príncipe de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, dio una “sorpresa maravillosa”, al decir de su ministro de Energía que  anunció la reducción unilateral de la producción del reino en un millón de barriles en febrero y otro tanto en marzo. El precio se disparó y el Brent está hoy en USD 55,83 por barril, con 9,03 % de alza desde entonces.

Arabia Saudita, el mayor exportador del mundo y el líder de facto de Opep mostró una vez más quién manda en el mercado del petróleo. A Rusia y Kasajistán les permitió leves aumentos combinados de 75.000 barriles por día – “un regalo al mercado petrolero”, calificó el viceprimer ministro ruso-, y los demás quedaron quietos porque, entre otros productores, Irán sigue con el embargo de Estados Unidos, Venezuela en crisis económica y Libia en conflicto armado.

La apuesta saudí es elevar los precios en momentos en que la demanda no da señales de recuperación porque Europa y aún China vuelven a estar bajo el confinamiento del covid-19, el virus se expande, la vacunación va más lenta de lo esperado. Y Arabia Saudita necesita mayores ingresos porque tiene un presupuesto deficitario y espera que su economía se recupere 2,6 % este año después del desplome de 3,9 % en el 2020.

La estrategia de Arabia Saudita de recortar producción ha suscitado toda suerte de especulaciones

Qué hay detrás de la “generosidad” saudita, además de que “somos los guardianes de esta industria”, es motivo de especulación. La estrategia se podría resumir en hacer subir los precios en medio de una débil demanda y fortalecer al mercado más rápido para, cuando esta reaccione brutalmente en el segundo semestre, aprovechar su singular capacidad para producir de inmediato, mientras los demás productores no pueden atender los suministros, tomando una mejor tajada del mercado.

No todos los conocedores se apuntan a este discurso y, por el contrario, creen que Arabia Saudita simplemente cometió un error de cálculo apremiada por sus condiciones financieras. La arriesgada jugada podría darle espacio al fracking de Estados Unidos que con precios de más de 50 dólares podría iniciar una recuperación que al parecer no se dará hasta dentro de dos o tres años, pero que ahora le dañaría el camino a los sauditas.  Estos no parecen haber tenido en cuenta que Rusia tiene un petróleo de los Urales, su “mascarón de proa”, muy parecido al arabian light saudí que está vendiendo a manos llenas a las refinerías de Europa, -preparadas solamente para este tipo de crudos- mientras bin Salmán recorta sus ventas de febrero y ve ceder mercado europeo a los rusos.

Bin Salmán quiere precios altos, Putin no quiere darle darle espacio al ´shale´ de Estados Unidos

El sorpresivo recorte ha puesto en evidencia que los dos pesos pesados del petróleo, Arabia Saudita y Rusia, tienen prioridades muy diferentes. Bin Salmán quiere precios altos, Putin no quiere darle darle espacio al shale de Estados Unidos. No quiere perder mercado a manos de los productores de la texana Cuenca Permian, no quiere hacer “sacrificios” para que los precios altos los ayuden a volver a producir.

La demanda afecta a todos. La Agencia Internacional de Energía ha bajado nuevamente sus previsiones para el 2021, incluyendo 600.000 barriles menos en este primer trimestre, y los analistas de Goldman Sachs dicen que la perspectivas para el primer trimestre se han debilitado. El covid-19 tiene la voz cantante y la cautela de los productores de petróleo pasa por las mutaciones del virus y la consolidación de una vacunación masiva que todavía no se ve, además del periodo para comprobar sus resultados y monitorear la recuperación de las grandes economías. Los precios, por ahora, están sostenidos básicamente por los recortes el príncipe saudí.

Colombia puede beneficiarse de la recuperación del petróleo que es clave en la economía. Con un precio de USD 50 por barril contemplado en el presupuesto 2021, la diferencia de casi 6 dólares que ha estado rondando en el mercado con cotizaciones de USD 56 representarán ingresos inesperados en las arcas del Estado. Porque se estima que por cada dólar adicional en el precio del petróleo durante el año, se reciben 400.000 millones de pesos adicionales en dividendos, regalías e impuestos petroleros. Si solamente sube esos 6 dólares, la “maravillosa sorpresa” sería de 2,4 billones de pesos, algo así como 20 % de la última reforma tributaria.

Las cuentas de la lechera podrían ser aún más alegres si se tiene en cuenta que, pandemia incluida, Goldman Sachs pronostica que a final de año el crudo Brent -el de referencia para Colombia- podría estar en USD 65 por barril. Las menos alegres, que la producción petrolera va a estar lejos del millón de barriles que alguna vez fue la meta. Para este año es 802.000 barriles por día, cuando antes de la pandemia se contabilizaban 886.000. Esos, posiblemente, no se volverán a ver.

Mientras sigan así los precios del crudo, “el regalo” de Bin Salmán significa un respiro en las maltrechas finanzas que registran un descomunal déficit fiscal de 9 % del PIB que tiene el país ad portas de una nueva reforma tributaria. El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla debe estar cruzando los dedos para que el príncipe saudita se mantenga en sus recortes cuando la Opep+ vuelva a reunirse el 4 de febrero.

Carlos Vives podrá ser un tibio, pero es el gran maestro de la música colombiana

Todavía no sabemos qué es políticamente pero su música sigue siendo un bálsamo, sobre todo ahora cuando sobreviene la oscuridad

Tengo 41 años y desde que tengo uso de razón Carlos Vives ha estado de moda. Su telenovela Gallito Ramírez nos hizo fanáticos del boxeo a los niños ochenteros, incluso nos dio más motivos para ver peleas que Fidel Bassa, Eliecer Julio o Happy Lora, los campeones de la época. Su matrimonio con Margarita Rosa de Francisco fue el primer suceso mediático que este país de chismosos recuerde y su programa, La Tele, se atrevió a burlarse de los poderosos y de la incipiente y arribista farándula criolla de mediados de los noventa. Pero incluso Carlos Vives nos dio algo más, el orgullo de ser colombianos.

Venga y les cuento para que vean que no estoy exagerando. En 1990 el suceso máximo al que podía aspirar un artista colombiano de la época –Fausto, Claudia de Colombia, Leonor González Mina, Niche- era que los invitaran a Sábados Sensacional, un programa que daban en Venevisión, o que le saliera una fecha en el Madison Square Garden de Nueva York. Ni más está decir que si se llenaba era por puro colombiano muerto de saudade. Pero Carlos Vives cambió lo que parecía un sino inexorable y sus Clásicos de la Provincia lo convirtieron en un ídolo inmediato en toda Latinoamerica y a los seudos que solo escuchamos rock en inglés nos puso a emborracharnos con la música de Escalona. Sí, es que Vives es como el Roger Waters del Vallenato. Si quieren saber de lo que hablo escuchen ´Altos del Rosario´, la última canción de los Clásicos de la provincia.

Como la luna que alumbra

Por la noche los caminos

Como las hojas al viento

Como el sol que espanta el frio

Como la tierra a la lluvia

Como el mar espera al rio

Así espero tu regreso

A la tierra del olvido

Por todo esto Carlitos Vives, mi amigo imaginario, te perdono cada viernes aunque el lunes vuelva a explotar de odio al ver tus trinos tan blanditos, tan señoriales y me da piedra pensar en que todos los dones que te dio la naturaleza se pudren al sol