¿Cuál es el papel del arte en el bienestar emocional?, responde Koncha Pinós-Pey

Para la doctora Pinós-Pey, un joven puede expresar sus emociones a través del arte, lo que bajaría el riesgo de atentar contra su vida.

La neurosicóloga española Koncha Pinós-Pey llegó al departamento por invitación del escultor Duván López.

La salud mental, especialmente la de los jóvenes, cada día cobra más más importancia en la agenda pública y la de organizaciones, fundaciones y profesionales de diferentes áreas. Las estadísticas, por ejemplo, de personas con depresión, ideación suicida y suicidio ponen al Quindío como uno de los departamentos sobre los que hay que estar más atentos.

La neurocientífica Koncha Pinós-Pey estuvo en el Quindío para dictar una charla sobre salud mental y habló de los efectos que podría traer el arte, en especial en la juventud, para mejorar la salud mental.

La reconocida doctora española busca junto con su amigo, el artista quindiano Duván López, impulsar una iniciativa que a partir de la cultura genere bienestar en la población.  

Pinós-Pey es neurosicóloga, doctora en ciencias políticas, científica, investigadora, escritora y profesora con amplio reconocimiento internacional en el campo de la salud mental y bienestar. Con más de 30 años de trayectoria, ha escrito numerosos artículos y libros sobre política, inteligencias múltiples y neurosicología.

Ella manifestó estar motivada por empezar a trabajar en la región y al tiempo destacó aspectos de la labor que lleva a cabo con la fundación Development Planet.

¿Cuáles fueron sus primeras impresiones de este departamento?

Muy bien, la verdad es que Quindío como Colombia son tierras magníficas. Esta región es preciosa, destaco la profundidad de su paisaje, también, a partir de mi experiencia, las ganas de aprender de las personas, de conocer sus inquietudes por explorar nuevos campos de conocimiento.

¿Qué la motivó a visitar el Quindío?

Estoy aquí por invitación de un amigo que todos conocen muy bien, el artista Duván López. Gracias a su generosidad he venido a esta tierra en representación de la fundación Development Planet, creada por el doctor Richard Davidson y yo. Desde una perspectiva neurocientífica analizamos la posibilidad de crear bienestar, medirlo en las personas, animales, bosques, y eso podría ser enviado y hacerlo llegar al máximo de países posibles.

Normalmente la ciencia se queda en los laboratorios y no baja a la arena, cuando digo la arena, es hacerla legible para personas que no tienen ni idea sobre la ciencia. El objetivo fundamental es medir el bienestar, enseñar cómo se forma, cuáles son sus componentes y cómo podemos hacerlo crecer.

¿Y cómo crece ese bienestar?

Lo hacemos crecer en diferentes áreas, una de ellas es la salud mental, que es tremendamente grave, una situación que estamos viviendo; la segunda, educación, que también es delicada porque las aulas cada vez están más vacías, los docentes no tienen recursos para abordar la complejidad de la mente; la tercera, tiene que ver con el medio ambiente, el cambio climático, cómo podemos generar bienestar en las personas para que no destruyan los bosques, que mejor los planten y coman de una manera más saludable; el cuarto eje, influir en los gobiernos para que tomen buenas decisiones teniendo en cuenta los 3 ejes anteriores.

El 95 % de nuestros programas son gratuitos, trabajamos en 45 países donde hacemos acuerdos sea con organizaciones no gubernamentales, sociedad civil y gobiernos, en programas que oscilan entre 1 y 3 años; medimos la población, diseñamos conjuntamente, efectuamos una hoja de ruta y a partir de ello ejecutamos y formamos a la par.

¿Qué análisis hacen hasta ahora?

El primer resultado es que poner la palabra bienestar en un contexto científico, electoral ya es un buen resultado. Muchas veces los políticos usan mal este concepto como una propaganda y el bienestar es un derecho. Cada año la fundación impacta en 2.5 millones de personas; nosotros calculamos que a cada estudiantes que orientamos va a llegar en una vigencia a 100 personas adultas y a 1.000 jóvenes, nos interesa más esta última población porque tienen cerebros mucho más plásticos.

Quindío es una región donde el número de personas con depresión e ideación suicida es elevado, ¿qué conoce al respecto?

No es solamente el Quindío y Colombia, en Estados Unidos diariamente se quitan la vida 33 soldados y 20 adolescentes, notamos que el suicidio en población joven es una tendencia a la alta, las causas del suicidio son multifactoriales y en la ciencia hay 2 disparadores de este fenómeno, el primero la regulación de los impulsos, si el chico no aprendió a regular en edades tempranas, cuando llega a la adolescencia que es una explosión de bioquímica cerebral y si encima tiene estímulos del contexto, alcohol, pues tendrás un coctel mortal.

El segundo factor es no tener capacidad para expresar sus emociones de una manera resiliente. En el suicidio siempre es prevención porque el que quiere quitarse la vida nunca va a avisar, pero si hay adolescentes con esos 2 elementos, debemos buscar cómo podemos ayudar a los jóvenes antes de que lleguen a esa instancia donde se le disparen las hormonas.

Es que este fenómeno pasa más rápido hoy que antes debido a hábitos alimenticios que pueden alterar nuestra bioquímica porque vivimos en contextos donde el aire y el agua ya no es puro, lo que altera la composición. ¿Cuál es la solución entonces?: establecer programas que midan impulsos y emociones, ahí tendrás el nicho de cuáles son los que tienen potencialmente más riesgo.

¿Qué papel tiene el arte en ese trabajo preventivo?

Los jóvenes tienen que aprender a expresar sus emociones y una manera sin utilizar la palabra se ve en el arte, si educamos a los jóvenes a que se manifiesten cómo se sienten a partir de la puesta de un color con un pincel, si puede ponerle movimiento, si puede escapar, pues esto va a reducir uno de los elementos fundamentales.

FUENTE lanuevacronicadelquindio.com