Azulejo real de la montaña, un ave ruidosa e inconfundible

Habita en zonas de Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. Colaboración especial del Jardín Botánico del Quindío para Nueva Crónica.

Esta es una gran tángara, exclusiva de Suramérica. Habita en la región andina al suroccidente de Venezuela, en Colombia, en la parte oriental de Ecuador y al occidente de Perú, en bosques de montaña, entre los 1.900 y los 3.200 metros de altitud.

Alcide Charles Victor Marie Dessalines d’Orbigny, conocido simplemente como d’Orbigny, fue un naturalista francés, que visitó buena parte de Suramérica y escribió muchas obras científicas, algunas de ellas en equipo con Frédéric de Lafresnaye, un ornitólogo también francés. Una de tales obras fue Synopsis Avium, in ejus per Americam meridionalem itinere, collectarum et ab ipso viatore necnon, que podría traducirse libremente como ‘Sinopsis de las aves recogidas por el propio viajero en viaje por Suramérica’, que publicaron en la Revista de zoología de Francia, en 1837. Allí, en la página 32, se lee la descripción de este azulejo real que llamaron Aglaia montana, descripción que realizaron sobre un ejemplar recolectado en Bolivia en Yungas, ecorregión ubicada en la vertiente oriental de los Andes de Perú, Bolivia y Argentina. El género provino de la palabra griega   que significa ‘brillo, esplendor, hermosura’, en tanto que el epíteto específico montana es una dicción latina derivada de montanus, es decir ‘de las montañas’.

Cambió luego, transitoriamente, a Tanagra montana, y unos años después, en 1850, el ornitólogo alemán Jean Louis Cabanis propuso el género Buthraupis, en el que solo se incluyó esta ave, por lo cual quedó como monotípico, es decir una sola especie dentro del género. En conclusión: Buthraupis montana. El nombre del taxón lo conformó con el prefijo griego  bou, que significa ‘enorme’, derivado de  bous, ‘buey’, según The Helm dictionary of scientific bird names. A su turno, thraupis fue el nombre que el filósofo Aristóteles le asignó a un pajarito que nunca fue identificado, tal vez un pinzón, que ahora en Ornitología corresponde a un género y que dio a su vez origen a la gran familia Thraupidae, a la que precisamente pertenece esta ave. La traducción completa de su nombre científico correspondería entonces a ‘tángara grande de montaña’. El nombre asignado en inglés es Hooded Mountain Tanager, es decir, ‘tángara encapuchada de montaña’.

Conforme al Congreso Ornitológico Internacional (IOC),​ existen seis subespecies de esta ave, dos de las cuales ocurren en Colombia. La que se da en la cordillera Andes de Quindío (Andes centrales), en la cordillera occidental y en Ecuador es la Buthraupis montana cucullata, descrita en 1842 por dos científicos dedicados, cada uno en su campo, a la pedagogía ecológica: el naturalista escocés William Jardine, baronet de Applegirth, quien hizo meritorios trabajos de divulgación sobre historia natural en el Reino Unido, y por el terrateniente inglés Prideaux John Selby, ornitólogo y botánico, célebre por sus publicaciones de ilustraciones de aves. El epíteto latino cucullata significa ‘encapuchado’.

El azulejo real de montaña es bastante ruidoso. Forma grupos para hacer formidables estrépitos especialmente al comenzar el día, lo que lo hace inconfundible.

FUENTE lanuevacronicadelquindio.com