Así se mató Nino Bravo

El pasado 16 de abril se cumplieron 48 años de la absurda muerte de la leyenda musical española. Un recuento de los hechos en los que perdió la vidaPor: Hector Sarasti | abril 30, 2021Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.

Así se mató Nino Bravo

Poblado de Villarrubio, Provincia de Cuenca, Castilla-La Mancha, centro de España.

Lunes 16 de abril de 1973, 11:50 de la mañana.

Última curva a la izquierda antes de entrar a esa pequeña población  por la Calle Carretera a Valencia.

Luis Manuel Ferri Llopis asió firmemente con su mano izquierda el volante del lujoso BMW Modelo E3 2800, color blanco, que había comprado de segunda mano y hacía escasos 2 meses con la plata que el naciente éxito musical le estaba dispensando. Estiró su mano derecha para presionar la tecla “ejecut” (“expulsar”) del radiocasete para intentar cambiar de cara la cinta que sonaba e instintivamente miró hacia atrás al escuchar la pregunta que uno de los tres acompañantes le hizo.

Fatal error porque entraba a una curva mal trazada que tenía el declive hacia afuera lo que la convertía en un punto mortal. Caía así en la misma desgracia que las otras 3 personas que en  menos de un mes se habían dejado la vida en ese maldito lugar.

El vehículo se salió de la vía mientras Ferri Llopis intentaba desesperadamente corregir el error dando un volantazo a la izquierda pero la inercia, la velocidad media con la que ingresó , los 1.500 kilos que pesaba el coche y el mal diseño no lo dejaron y, por el contrario, enroscaron el vehículo en el aire varias veces hasta hacerlo caer destartalado a orilla de la carretera.

Ferri agonizó, hubo otro herido grave y dos heridos leves. El conductor se había llevado la peor parte, parece ser, por su ubicación dentro del coche y por no llevar el cinturón de seguridad puesto, una novedad que apenas se exigía en esa España que le faltaba muy poco para despedir la dictadura de 40 años que la gobernaba, la cual estaba a cargo del “Generalísimo de Todos los Ejércitos” Francisco Franco Bahamonde (1892-1975).

Quizá de los quizáses tal accidente sería uno de tantos sino fuera porque el citado Luis Manuel Ferri Llopis era ni más ni menos que el ponderadísimo Nino Bravo, el cantante español, de origen valenciano, quien era uno de los más grandes intérpretes de la música pop española jamás existido hasta entonces y quien con apenas 61 canciones grabadas en estudio y escasos 3 años de vida musical dejaba todo un legado que aún hoy se niega a morir en el recuerdo de quienes han llorado amores imposibles, planchado corazones rotos, deshilachado remembranzas, entretejido anhelos pasionales o evocado pasiones venideras  reflejadas en melodías -las más de las veces- melancólicas u optimistas…

Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar,

pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es
un trozo de metal,
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.
¡Libre!,
Como el sol cuando amanece,
yo soy libre, como el mar…
‘Libre!, como el ave que escapó de su prisión
y puede, al fin, volar…
¡Libre!, como el viento que recoge mi lamento
y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es, al fin, la libertad.
Con su amor por montera se marchó
cantando una canción,
marchaba tan feliz que escuchó
la voz que le llamó
Y tendido en el suelo se quedó
sonriendo y sin hablar,
sobre su pecho flores carmesí,
brotaban sin cesar…
¡Libre!,como el sol cuando amanece,
yo soy libre, como el mar
!Libre!, como el ave que escapó de su prisión
y puede, al fin, volar

¡Libre!, como el viento que recoge mi lamento
y mi pesar,
camino sin cesar
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin, la libertad.

Libre. Intérprete: Nino Bravo. Composición y arreglos: José Luis Armenteros y Pablo Herrero.

Auxiliados de entre las latas retorcidas por lugareños Nino Bravo, José Yuesa Francés (junto con el cantante, el otro más grave), Fernando Romero y Miguel Diurmi, se dispuso el traslado urgente de los más delicados a la vecina población de Tarancón, distante 18 kilómetros de Villarrubio. El lugar carecía igualmente de la asistencia médica requerida ante la gravedad de las heridas. Nino presentaba golpes múltiples en cabeza y pecho, estaba consciente pero hablaba poco.

La única ambulancia que había en Tarancón emprendió el camino para recorrer los 80 kilómetros que separan a ese poblado y la capital de España, Madrid. A todas estas Nino, “apegado a su carácter fuerte”, como dijo uno de los testigos, dio la indicación a uno de sus acompañantes, sano y salvo, para que llamara a su oficina de representación, Brani, en Valencia (400 kilómetros al sureste de donde sucedió el hecho) y diera parte al administrador de la mala nueva instándole a que hiciera lo posible para que “me salven la vida, no quiero morirme”.

La ambulancia enfiló para la Ciudad Sanitaria Francisco Franco de Madrid, pero la gravedad no dio tiempo y Nino Bravo murió en su traslado pocos minutos antes de arribar. Ingresado en el hospital solo pudieron constatar la carencia de signos vitales y, de inmediato, enviaron el cadáver al Instituto Anatómico Forense de Madrid para que en la morgue se procediera a la necropsia y se hiciera la posterior entrega a quien se apersonara y demostrara su calidad de deudo.

Todo había acabado para “D. (“Don”) Luis-Manuel Ferri Llopis, el ciudadadano aquel, común y silvestre, con Documento Nacional de Identidad, DNI, (cédula): 22497414, nacido a las “Cinco treinta” del día 3 de agosto de 1944, en Aielo de Malferit, población del interior de la Comunidad de Valencia, de la unión entre el vendedor de seguros Luis Manuel Ferri Espluges y Consuelo Llopis Molines, mujer dedicada a “labores”.

Para el día del accidente, Ferri Llopis residía en la ciudad de Valencia, Este de España, y estaba casado con María Amparo Esther Martínez, siendo padre de María Amparo Ferri Martínez, infante de 14 meses, su nana, más la criatura que nacería meses después del segundo embarazo de su esposa, que recibiría el nombre de Eva María.

Ferri había nacido hacía 28 años y 6 meses y su mayor anhelo era consolidar su naciente estrellato musical, puesto que él, a pesar de que cantaba desde los 16 años, sólo hasta los 25 años tuvo algún tipo de reconocimiento dentro del mundillo musical español dominado por Rafael, Julio Iglesias, Camilo Sexto, Juan Bau y otros que marcaban tendencia en las tarimas de ese país e iberoamérica. Bravo llegó para impactar este cerrado círculo hasta que la maldita curva lo sacó de la vía y de la vida.

Esa noche, lunes 13, el cuerpo de Nino Bravo lo llevaron a un salón del Cementerio Municipal de Valencia para ser velado. Luego fue despedido e inhumado dos días después por centenares de personas venidas de todo el mundo que no se creían la muerte de este cantante que ya cobraba fama mundial, toda vez, que sus canciones sonaban en emisoras de México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, entre muchos otros lugares. con vital firmeza.

Desde ese día y hasta el sol de hoy Nino permanece en el “Nicho sencillo”, con “fecha de inhumación: 18-04-1973”, en la “Sección Séptima derecha”, de la “Tramada: 2”, de la columna de tumbas “Numero 80”, de ese cementerio construido en el “Camino a Picassent”, por allá en 1805 e inaugurado el 3 de junio de 1807 con misa, procesión y vaina.

Nino yace en un cementerio construído por disposición de Rey Carlos III, de España, mediante Real Cédula de 1.787, que obligó a las ciudades a restablecer los “Cementerios ventilados para enterrar los cadáveres de los fieles para que todo se execute(sic) con la prudencia y el buen orden que deseo, en beneficio de la salud pública de mis súbditos, decoro de los templos y consuelo de las familias de cuyos individuos se hayan de enterrar en los cementerios”. (Real Cédula de S.M. I Señores del Consejo”. Valencia, 1787).

El silencio inmenso del panóptico contrasta con la vida que llevó Nino, que entre vitores, aplausos y vivas, hizo realidad aquella frase que algún amigo de juventud le dijo: “Luis, con esa garganta ¡para algo más ha de servir esa voz que hablar!”.

Las canciones interpretadas por el valenciano ejemplifican la fuerza de la voz que la naturaleza tuvo a bien dotar en la persona de Nino Bravo, nombre artístico que le viene de un amigo italiano que le gritaba, en ese idioma, que traducimos, “bravo, niño, bravo…” (¡Bravo, ninno, bravo!)

Acorde a los estudios del sonido y su clasificación académica se sabe que Nino tuvo la voz de tenor dramático, que es la que se caracteriza por una “gran potencia” y es usada “para cantar por encima de una orquestación”. Cualquiera de los lectores así lo puede corroborar, comprendiendo además los “melismas” que él usaba con frecuencia en sus canciones y que es la técnica que consiste en cambiar la altura de una silaba mientras se canta. (¡Améééééricaaaaa!,¡Amééééricaaaaa! ).

“La voz de tener dramático es una voz poco común, muy utilizada en arreglos musicales en los que se necesitan voces potentes pero que, muchas veces, se paga con la frecuente incapacidad del cantante en algún momento de su vida para seguir esta entonación”. Una teoría musical indica que los tenores intentan llenar el escenario con su sola voz, a capela, mientras los cantantes hacen uso del micrófono.

Ejemplo colocan, los que saben, lo acontecido al famoso cantante italiano de Ópera, de comienzos del siglo XX, Enrico Caruso (1.873-1.921) quien tenía este mismo tipo de voz, y que perdió su potencia interpretativa a los 36 años como consecuencia de este aspecto, pasando a cantar temas líricos.

Nino Bravo escuchó y siguió cantantes como el catalán Joan Manuel Serrá; a la inglesa, de ascendencia nigeriana, Shirley Verónica Bassei (¿Han escuchado las canciones de las películas de James Bond? Ella es la voz); a la cantante española ya fallecida “Mari Trini” (María Trinidad Pérez de Miravete Mille / 1.947-2009); y otros tantos artistas a los que tuvo como pauta.

En vida lanzó cuatro producciones musicales: “Nino Bravo”, en 1970; “Nino Bravo”, en 1971; “Un beso y una flor” y “Mi Tierra, en 1972; y fue una producción póstuma “…Y volumen 5”, conocido más como “América, América”, en 1973. Ese fue el legado dejado por este valenciano cuya tardio reconocimiento no permitió tener un más extensa cancionero…

Hoy cuando Nino Bravo yace silente, detrás de esa lápida en mármol rojo veteado, que dice en esa tapa convexa como una hoja que se despliega: “Luis Manuel Ferri Llopis. 3-8-1944-16-4-1973. Tu esposa, hijas, padre y hermana”, queda el recuerdo de sus canciones y de esa voz que sirvió “para algo más que hablar”.

***

Notas breves

Nino tiene un club de fans en Facebook formado por más de cinco mil personas y millones de admiradores en todo el mundo. , el correo electrónico es ninobravoclubdefansoficial@hotmail.com

De los detalles del accidente hay muchas versiones. Desde las más creíbles hasta las menos sólidas. Lo cierto es que el accidente troncó una fulgurante y única carrera musical.

Cuando apenas contaba un año de edad, su familia decide trasladarse a Valencia, España, buscando un mejor futuro.

Desde muy pequeño, Nino Bravo se siente atraído por la música y los ratos libres los dedica a cantar en tunas y rondallas con los chicos de su barrio. Con el tiempo, crearía su primer grupo, Los Hispánicos, que canta temas de Cole Porter, The Platters o Domenico Modugno. Finalmente, el grupo se disuelve con más pena que gloria y en 1962 nace el quinteto Los Superson’s, con Nino como cantante solista. Es aquí cuando deja su trabajo en una joyería y comienzan las giras por la región.

En el verano de 1970, Augusto Algueró le ofrece interpretar en tema «Te quiero, te quiero», canción que anteriormente habían interpretado Raphael y Lola Flores, pero que no había llegado a publicarse.

Nino Bravo consigue con ella un éxito arrollador siendo elegida canción del verano. A «Te quiero, te quiero» le siguieron «Noelia», «Perdona», «Mi gran amor», «Esa será mi casa», «Mi querida mamá», «Voy buscando» y otras melodías.

Toma parte en la selección para el festival de Eurovisión, actuando en el programa televisivo Pasaporte a Dublín, donde queda en segunda posición, el mismo año en que salió elegida la cantante Karina. En Noviembre de ese mismo año viaja al festival de Rio de Janeiro, donde representa a España. Tras una polémica votación, quedó segundo en el festival, aunque para muchos resultó ser el ganador moral.

En 1972 aparecen dos nuevos trabajos del cantante: «Un beso y una flor» y «Mi tierra». Nino es número uno indiscutible en España como en casi la totalidad de países iberoamericanos y sus canciones se sitúan en los puestos más altos de las listas de éxitos.

***

Cancionero de Nino Bravo

Si desea escuchar cualquier de las canciones de este artista simplemente vaya a YouTube o cualquier enlace de música y digite el nombre de la canción. Así fueron publicadas:

  • Amanecer
  • América, América
  • Arena de otoño
  • Aquel amor
  • Aquel atardecer
  • Cantaré
  • Carolina
  • Cartas amarillas
  • Como todos
  • Contigo soy feliz 
  • El adiós
  • El amor
  • Elizabeth
  • El tren se va
  • En libertad
  • Eres todo cuanto quiero
  • Esa será mi casa
  • Ese hombre
  • Es el viento
  • Flor de invernadero
  • Gracias a ti
  • Hoy soy feliz
  • Hoy te quiero ofrecer
  • La niña es ya mujer
  • Laura
  • Libre
  • Mi gran amor
  • Mi mundo está vacío
  • Mi querida mamá
  • Mis noches sin ti
  • Mi tierra
  • Mona Lisa
  • Ni el viento ni el tiempo
  • No debo pensar en ti
  • Noelia
  • Nuestro hogar será el mundo
  • Para darte mi corazón
  • Para qué seguir
  • Perdona
  • Pintaré tu color
  • Por culpa tuya
  • Por fin mañana
  • Por fin mi amor
  • Por qué
  • Puerta de amor
  • Quién eres tú
  • Señora, señora
  • Sin darte cuenta
  • Te acuerdas, María
  • Te amaré
  • Te quiero, te quiero
  • Tú cambiarás
  • Un beso y una flor
  • Vete
  • Vivir
  • Volver a empezar
  • Voy buscando
  • Vuelve
  • Vuelvo a estar sin ti
  • Yo no sé por qué esta melodía
  • Yo te quiero dar